30/04/2021

Rescate ambiental

Recomendaciones ante avance de nuevas urbanizaciones

Ante la fuerte tendencia urbanizadora que registra el Área Metropolitana de Rosario en la actualidad, es necesario advertir sobre algunas cuestiones que generan problemáticas sociales y ambientales de muy difícil recuperación.

El proceso en aumento de incorporación de tierra rural a urbana, permite verificar que muchas veces, lejos de tratarse de una demanda legitimada socialmente para facilitar el acceso a la tierra con la incorporación de nuevos usos, especialmente residenciales o productivos, tiene una impronta económica de grupos o emprendedores inmobiliarios.

Solamente los municipios y comunas del aglomerado urbano del Gran Rosario han incrementado sus plantas urbanas un 56% de superficie en los últimos 30 años frente a un 19% de crecimiento poblacional en el mismo período* . Este desfasaje implica una disminución muy fuerte de las densidades óptimas y la consecuente dispersión territorial, que impiden un mejor aprovechamiento de los servicios y equipamientos públicos, a la que se agregan otros aspectos deficitarios como la falta de integración de las nuevas urbanizaciones a la estructura de las ciudades, el bajo nivel de conectividad, el deterioro de los periurbanos o el despilfarro del recurso ambiental. 

Entre estos aspectos enunciados, el resguardo ambiental de las condiciones topográficas, hidráulicas y de biodiversidad de un territorio debe ser una principal preocupación para definir una política de suelos a escala metropolitana. 

En efecto, las componentes ambientales deben ser interpretadas como infraestructuras estratégicas que conectan las diferentes formas del territorio metropolitano, a través de una red continua que vincula ecológicamente espacios libres y urbanizaciones.  

El ECOM Rosario ha desarrollado, en consenso con las comunas y municipios que lo integran, una serie de principios ordenadores comunes sobre las políticas generales para el área metropolitana de Rosario que llamó “directrices de ordenamiento territorial”.  Uno de estos acuerdos propone la protección y optimización de los recursos ambientales y patrimoniales junto a la necesidad de integrar los valores ambientales del medio natural con el patrimonio edificado en general.   En este sentido, para el Ente, este entramado paisajístico necesita hoy un rescate ambiental. 

A través de la coordinación de acciones y de la planificación se busca encauzar de manera óptima la expansión de las áreas urbanas cuando éstas ocurren sobre suelos con algún condicionamiento hídrico y se desalienta la localización y el desarrollo de actividades en sitios que requieran la ejecución de obras hidráulicas que alteren sustancialmente el régimen natural de una cuenca, u ocasionen una escorrentía incompatible con las capacidades del sistema de drenaje presente. 

Si bien se vienen desarrollando diversas acciones o recomendaciones de protección y de preservación de las áreas con mayor vulnerabilidad hídrica, resulta aun de gran relevancia proteger y potenciar ciertos espacios ambientales existentes y configurar los destinos previstos para los espacios libres periurbanos, especialmente los de escala metropolitana. Un factor positivo lo constituye la voluntad de los gobiernos locales de consensuar un plan que ponga el acento en la preservación de los sistemas verdes y que pueda contribuir a su valorización y utilización con usos apropiados a la identidad natural del lugar. 

Los grandes espacios abiertos involucran en su desarrollo el territorio correspondiente a varios municipios y comunas y se posicionan, la mayor de las veces, siguiendo los cursos de agua. Un ejemplo de ello, entre otros, es el tramo del Arroyo Ludueña que se desarrolla entre la presa de retención de crecidas y las cercanías del aeropuerto. 

El Arroyo, en el sector mencionado, configura una componente ambiental estratégica, capaz de ligar paisajísticamente grandes infraestructuras de saneamiento como la presa, la actividad industrial, las funciones de transporte y logística, servicios, la Segunda Ronda Metropolitana y áreas libres en la cuenca de escurrimiento del curso de agua.

En la actualidad se observa con mucha preocupación la urbanización de este sector con la incorporación de nuevos barrios residenciales que “invaden” la cuenca, impermeabilizando el suelo y obstaculizando el libre escurrimiento de las aguas. Como añadido generan un grave daño al paisaje libre, una agresión a la biodiversidad y condicionan el futuro acceso al aeropuerto desde autopista.

El ECOM Rosario propone una nueva centralidad metropolitana capaz de reequilibrar el territorio, componiendo un sistema transversal, que relaciona localidades como Ibarlucea, Rosario, Funes, Pérez y Soldini y, que promueve una alternativa de la matriz histórica radial del AMR. En este sistema ocupa un lugar de preocupación importante la disponibilidad de la traza y el proyecto del nuevo acceso al aeropuerto desde autopista y la cuenca del Arroyo, su entorno verde y de escurrimiento.

En definitiva, se plantea un abanico de intervenciones tendientes a conformar una membrana ambiental productiva de preservación de un territorio de alto valor natural y paisajístico que involucra el desarrollo de grandes espacios en el entorno del aeropuerto y junto a los cursos de agua, respetando las condiciones topográficas y las dinámicas hídricas propias del arroyo, los canales y los bajos naturales. 

La expansión urbana de los aglomerados urbanos argentinos 1991 – 2019. Observatorio Federal Urbano. Presidencia de la Nación.

 

 

Breve descripción de la dinámica hídrica del área

El arroyo Ludueña -cuerpo de agua relevante en el área metropolitana de Rosario- ejerce una fuerte influencia en la dinámica del sector y recibe aportes importantes de la cuenca alta del mismo. Esta actividad ha causado históricamente numerosas inundaciones, tanto en la localidad de Funes, como hacia aguas abajo, en los barrios periféricos de Rosario. Para controlar las crecidas del arroyo Ludueña, en la década del ´90 se diseñó y ejecutó una presa de tierra en el valle de inundación del mismo. Como resultado se ha logrado atenuar el pico de las crecidas, evitando de esta manera los anegamientos periódicos de importantes zonas de ambas localidades. Esto significa que el arroyo ya no se desborda para eventos de esta magnitud (recurrencia entre 25 y 50 años). Sin embargo, entre la Autopista Rosario- Córdoba y la Avenida Illia (continuación de calle Mendoza), existe una zona naturalmente baja que concentra aportes de un sector amplio recientemente urbanizado y sirve como cuerpo receptor de los mismos. 

El distrito Funes se encuentra inserto en la cuenca del arroyo Ludueña, la zona central más elevada, junto a la Autopista Rosario-Córdoba, genera una divisoria local de cuencas. Hacia el sur y el este del “monte” los excedentes pluviales escurren hacia el valle del arroyo Ludueña, tanto aguas arriba o aguas abajo de la presa. 

Al norte de la Autopista se concentra la mayor problemática hídrica de Funes. El canal Salvat presenta una sección insuficiente para el paso de caudales importantes. Además, en su trayecto se presentan importantes obstáculos al flujo, como las trazas de la RN Nº 9 y el FFCC Mitre. Esta situación se combinó con el crecimiento urbano de la localidad, ocupando zonas anegables. Como resultado se tiene que incluso ante lluvias de mediana magnitud se anegan muchas manzanas del tejido urbano.